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CAPITULO 1: LA IDEA DE LAS
INTELIGENCIAS MULTIPLES
Muchos no se sienten conformes con
los actuales tests de inteligencia que miden a través de un CI (cociente
intelectual) ciertas aptitudes como recordar números o contestar preguntas de
conocimientos. En rigor, la inteligencia es algo más amplio: cada cultura define
este significado, como por ejemplo ser un buen cazador es ser inteligente para
ciertas tribus. La teoría de las IM (inteligencias múltiples) intenta dar cuenta
de toda esta diversidad de capacidades cognitivas), es decir, no reducir
inteligencia solamente a la razón y el conocimiento.
Hay dos formas de entender la
inteligencia: como una capacidad única (Gardner llama a sus partidarios los
erizos) y como una entidad fragmentada en varios componentes (las zorras). El
debate entre erizos y zorras sigue hasta nuestros días, y cada uno aporta
elementos de juicio que avalan su posición. Hay evidencia importante sin
embargo, sobre la existencia de varias competencias intelectuales humanas
relativamente autónomas, que Gardner propone llamar inteligencias humanas. Por
lo general estas inteligencias actúan en armonía, por lo que su autonomía se
puede tornar invisible. Aunque la idea de inteligencia múltiple no ha sido
suficientemente verificada, hoy ha recuperado su derecho a ser considerada
seriamente.
CAPITULO 2: CONCEPCIONES
ANTERIORES
Para Franz Gall (siglo 18), existía
una relación entre la configuración craneal y la inteligencia, y recalcó que
diferentes partes del cerebro tienen funciones diferentes, doctrina se llamó
‘frenología’. Algunos experimentos mostraron, sin embargo, que extirpando
distintas partes del cerebro animal, no se veían resultados que apoyasen la
teoría de Gall, pero luego Broca mostró que ciertas partes del cerebro estaban
relacionadas con ciertas funciones (como por ejemplo el lenguaje). Los esfuerzos
por relacionar áreas cerebrales con funciones cognoscitivas pariculares
siguieron durante todo el siglo 19.
Psicología propiamente
dicha.- En el
siglo 19 comenzaron a estudiarse las leyes de las facultades ‘horizontales’ como
la memoria, la percepción, la atención, el aprendizaje, y se consideró que ellas
operaban a través de diversos contenidos (música, matemáticas, etc.) y en forma
independiente de la modalidad sensorial (visual, auditiva,
etc.).
Galton buscó estudiar las diferencias
individuales, y elaboró métodos estadísticos para clasificar a los seres humanos
según sus poderes físico e intelectual, correlacionando también estos últimos
entre sí. Ello le permitió verificar una relación entre herencia y logro
profesional. El mismo autor destacó como cualidad intelectual refinada la
agudeza sensorial, pero nuevos autores destacaron que debían considerarse otras
cualidades como el lenguaje y la abstracción, como sostuvo Binet. Junto a Simon, Binet diseñó las primeras pruebas
de inteligencia para distinguir niños retardados de
normales.
Surgieron luego quienes decían que
el CI (cociente intelectual) se hereda, y quienes no, así como quienes sostenían
que no había una sola inteligencia sino varias capacidades relativamente
independientes, como Thurstone, que nombre 7 factores
primarios.
Piaget.- Hacia 1920, trabajando con
Simon, Piaget se interesó por saber como era la forma de pensar de un niño
cuando cometía errores en las pruebas de inteligencia, tema que no había
preocupado a los creadores de las pruebas como Binet o Simon. Estos tampoco se
interesaron por valorar la habilidad de asimilar nueva infoprmación o resolver
nuevos problemas, o sea se interesaron más por el conocimiento ‘cristalizado’
que por el ‘fluido’. Incluso alguien sin lóbulos frontales puede tener un alto
CI pero no las habilidades mencionadas. Por tanto, estas pruebas de inteligencia
no dan información sobre lo que Vygotsky llamó la zona de desarrollo potencial o
proximal.
Piaget destacó que el ser humano
construye un sentido del mundo, hace hipótesis en forma continua y produce
conocimiento, desarrollando su inteligencia desde las acciones sensomotrices e
interiorizadas hasta las operaciones mentales, desplegando diversos sistemas
simbólicos y culminando en las operaciones formales.
La posición de Piaget tiene
fortalezas y debilidades. Del lado positivo, destacó que las diversas
actividades intelectuales del niño dependen de ciertas estructuras mentales que
van construyéndose poco a poco. Saber no es memorizar sino construír, razonar,
pensar. Del lado negativo, Piaget hizo una teoría del desarrollo aplicable sólo
a niños occidentales o a ciertas actividades, relegando las habilidades de un
artista, un abogado, un atleta o un político. Destacó además la inteligencia
verbal pero no se ocupó mayormente de lo no verbal. Propuso también que las
facultades ‘horizontales’ podían aplicarse a cualquier tipo de contenido, lo
cual es cuestionable. Gardner se refiere al concepto piagetiano de ‘decalage’
que permite a la misma operación aparecer en tiempos disitntos y aplicarse a
diferentes materiales.
El enfoque al procesamiento de la
información.- Este
enfoque utiliza los método experimentales utilizados en
el siglo pasado para estudiar tareas estudiadas por Piaget y otros psicólogos
cognoscitivos. Por ejemplo, intenta estudiar los pasos mentales que se siguen
para resolver un problema, pero con mayor detalle a lo realizado por Piaget: se
trata de descubrir la ‘microestructura’ de los procesos mentales, y en este
sentido constituye un progreso importante.
Una objeción seria es que no han
llegado a ninguna conclusión respecto a si existe o no un procesador central, si
hay o no habilidades generales para resolver problemas, o qué elementos cambian
con el desarrollo.
El enfoque de los ‘sistemas
simbólicos’.- Los
enfoques del Ci, el piagetiano y el del procesamiento de la información se han
centrado en habilidades lógicas o linguísticas, han ignorado la biología y el
problema de la creatividad y la diversidad cultural. Gardner propone destacar
las capacidades simbólicas del ser humano en la comprensión de la
inteligencia.
Por ejemplo Feldman señaló de
ciertos logros, como los lógicomatemáticos, son universales, pero otros están
solo en determinadas culturas (leer puede ser algo no valorado en ciertas
culturas, por ejemplo). También están los dominios simbólicos singulares,
propios de uno o de muy pocos individuos, lo cual llevó a estudiar a Feldman al
niño prodigio, donde habría una notable coincidencia de varios factores, como
una inclinación inicial, presión familiar, buena educación, etc. Piaget no
explica por ejemplo como puede alguien ser precoz en un área y en otra no, como
puede verse en los prodigios. Hay muchos sistemas simbólicos posibles, y de esta
diversidad no dan cuenta las teorías anteriores. También estas teorías han
dejado de lado la relación del intelecto con el sistema nervioso en cuento a
como está organizado, como se desarrolla y porqué falla.
CAPITULO 4: QUE ES UNA
INTELIGENCIA?
Estudios anteriores sobre la
inteligencia indican la existencia de muchas y distintas facultades
intelectuales, así como la presencia de ciertas áreas del cerebro que
corresponden aproximadamente con otros tantos modos de cognición. Aún cuando no
sea posible formular una teoría irrefutable de cuales son las inteligencias
humanas, debe intentarse una mejor clasificación de las mismas de las que hasta
ahora teníamos. Antes de plantear cuales serían estas competencias
intelectuales, convendrá examinar antes a) cuáles son los prerrequisitos de una
inteligencia, y b) cuáles son los criterios o “señales” de una
inteligencia.
Prerrequisitos de una
inteligencia.- Los
prerrequisitos son una manera de asegurar que una inteligencia será útil e
importante, al menos en determinados ambientes culturales. Estos prerrequisitos
son a) habilidad para solucionar problemas, y b) habilidad para encontrar o
crear nuevos problemas, necesario para adquirir nuevo
conocimiento.
No se hace aquí referencia a
habilidades muy específicas, como reconocer caras o separar palabras en sílabas,
sino en habilidades social o culturalmente valoradas, como la musical, la
verbal, la interpersonal, etc. La filosofía hizo estas diferencias, pero la
tarea de la psicología es buscar un fundamento neurobiológico y psicológico para
tal clasificación.
Criterios de una
inteligencia.-
Gardner presenta aquí los ocho signos de una inteligencia candidata a ser
tal.
1) Las habilidades dependen de
zonas cerebrales más o menos circunscriptas, como lo prueba la desaparición de
esa habilidad cuando esa zona del cerebro es dañado.
2) La existencia de idiots savants
(sabios idiotas) y otros sujetos excepcionales, autistas, etc., revela que se
puede ser muy hábil en algunas cosas y muy torpe en otras, lo que evidencia la
posibilidad de la existencia de múltiples inteligencias.
3) Existencia de una o más
operaciones o mecanismos básicos de procesamiento de información que pueden
manejar determinada clase de información (musical, kinestésica, etc),
dependiente cada una de ciertos sectores medulares neurales separados entre
sí.
4) Una inteligencia tiene un
desarrollo ontogenético, y debe ser posible identificar niveles desiguales en el
desarrollo, desde el novicio hasta el experto, y posibilidades de modificación y
capacitación mediante la educación.
5) Una inteligencia específica es
más verosímil si pueden rastrarse sus antecedentes filogenéticos, incluyendo capacidades
compartidas con otras especies, como el canto. También debe atenderse a
habilidades que pueden aparecer aisladas en distintas especies, pero que se unen
en la especie humana (ej: algunos aspectos de la inteligencia musical están en
diversas especies, pero se unen en el humano).
6) Experimentalmente, la psicología
cognitiva puede estudiar cada inteligencia por separado y mostrar sus relativa autonomía del resto.
7) Los hallazgos psicométricos
avalarían inteligencias múltiples en la medida que prueban que muchas tareas
complejas de una inteligencia requieren de varias habilidades, y, al revés, que
varias inteligencias pueden concurrir para obtener resultados en una determinada
habilidad (ciertas matrices se resuelven con las inteligencias lógica, espacial,
etc.)
8) Los sistemas simbólicos
(lenguaje, pintura, matemáticas, etc.) pueden haber evolucionado tan sólo en los
casos en que existe una capacidad madura de computación para controlarse por
medio de la cultura.
Delimitación del concepto de una
inteligencia.- No
debemos identificar una inteligencia con un área sensorial (por ejemplo no hay
una inteligencia auditiva), ni con ciertas cualidades personales como sentido
común o intuición. Es posible que las diversas habilidades inteligentes
medulares puedan ser reguladas desde una función superior, como el sentido del
yo, la capacidad ejecutiva o la habilidad sintetizadora, pero importa
especialmente ver como se vinculan y balancean las diversas inteligencias
específicas para cumplir tareas más complejas. Tampoco debemos evaluar la
inteligencia en términos de si sirve a propósitos nobles o inicuos. Finalmente,
resultará útil pensar las inteligencias como conjuntos de saber cómo (saber
hacer algo), mas que como un saber qué (conocimiento proposicional).
Conclusión.- Es posible describir cada
inteligencia específica en términos de de sus operaciones medulares, su
desarrollo y su organización neurológica, pero teniendo presente que la palabra
‘inteligencia’ no designa ninguna entidad material, sino es una ficción útil
para explicar la mente.
CAPITULO 11: UNA CRITICA DE LA
TEORIA DE LAS INTELIGENCIAS MULTIPLES
Introducción.- En su forma más enérgica, la
teoría de la inteligencia múltiple plantea un conjunto pequeño de potenciales
intelectuales humanos (unos 7) que todos los individuos pueden tener, aunque
debido a la herencia, al adiestramiento prematuro o una interacción entre ambos,
algunos desarrollan más ciertas inteligencias que otras.
Cada inteligencia tiene su propia
capacidad de procesar información (por ejemplo, componentes medulares de la
inteligencia verbal son el procesamiento fonológico y gramatical, y de la
musical, el procesamiento tonal y rítmico). Así, cuando se presenta cierto tipo
de información, se activan ciertos mecanismos en el SN para realizar operaciones
específicas sobre ella.
Teorías
relacionadas.- La
idea de las inteligencias múltiples viene ya desde los griegos, cuando hablaron
de ‘ facultades’
o facetas de la mente. Luego, este enfoque quedó relegado, por ejemplo
por aquellos enfoques asociacionistas que intentaban explicar todo desde unos
principios únicos o leyes psicológicas básicas a las que se someterían todos los
aspectos como la percepción, la memoria o el aprendizaje. Este intento
unificador tuvo poco éxito, aunque la psicología cognitiva tomó algunas ideas,
como cuando hablaron de habilidades generales para resolver problemas,
etc.
Hoy en día se ha cuestionado este
enfoque de mecanismos generales de amplio propósito. Allport, por ejemplo, ha propuesto la
mente como varios sistemas independientes que operan en paralelo, no en serie,
dependientes cada uno de neuronas especializadas.
Por su parte Jerry Fodor, inspirado en Chomsky y otros
autores, propuso su teoría de la modularidad de la mente según la cual los
procesos mentales se consideran mejor como módulos independientes o
encapsulados, cada cual funcionando según sus propias reglas. Concretamente,
rechaza módulos horizontales (percepción, memoria, etc) pero acepta los
verticales (lenguaje, procesamiento visual, musical, etc.). Sin embargo, Fodor
admite la existencia de una mente central no encapsulada que permite comparar
las diversas entradas y construír una hipótesis mejor acerca de qué es el
mundo.
Gardner sostiene que es aún
prematuro postular una capacidad supramodular que ordene o combine los
diferentes módulos, aunque sí puede hablarse de módulos más generales y módulos
más pequeños y circunscriptos. Que se estudien los maximódulos o los minomódulos
dependerá de cada objetivo del investigador. Estudiar módulos grandes resulta
útil en educación. En este sentido, cada módulo (cada inteligencia, cada
habilidad cognoscitiva, cada competencia intelectual, etc.) es algo que puede
desarrollarse si hay suficiente estimulación para ello.
Construcciones psicológicas no
referidas.- La
teoría de las IM (inteligencias múltiples) no intenta explicar otras áreas de la
mente como el temperamento, la personalidad el carácter o los sentimientos. Esto
no significa que se aíslen estos aspectos, por cuanto se sostiene que en
cualquier aspecto o actividad (carácter, sentimientos) siempre está presente la
cognición. Además, se pueden establecer relaciones: por ejemplo, la inteligencia
interpersonal con el desarrollo socioafectivo, la inteligencia intrapersonal con
el desarrollo del carácter o la personalidad, etc. Tampoco se excluyen conceptos
como los de motivación y atención, sin los cuales no podrían desenvolverse las
diferentes inteligencias.
Operaciones cognoscitivas ‘de nivel
superior’.- Hay
ciertas capacidades cognoscitivas que parecen ser de nivel superior, pero que
parecen inexplicables dentro de los términos de las inteligencias individuales,
por lo que requerirían ser investigadas más en detalle. Ellas son el sentido
común, la originalidad, la capacidad metafórica, la sabiduría y el sentido del
yo.
El sentido común es la habilidad para
encarar problemas en forma intuitiva, rápida y tal vez inesperadamente exacta.
El término suele aplicarse a ciertas habilidades como las interpersonales o las
mecánicas, pero no a otras como el sentido musical. El término se puede aplicar
también a quienes parecen capaces de planear con anticipación, explotar
oportunidades, guiar sus destinos y los ajenos de forma prudente, no
contaminados por ideologías o teorías complejas, todo lo cual estaría
relacionado con la inteligencia intrapersonal y con la esfera de la
voluntad.
La originalidad es la habilidad de diseñar
un producto poco familiar y sin embargo valioso, sea una historia innovadora,
una danza, la solución de un conflicto personal o una paradoja matemática. La
originalidad parece aplicarse a ciertos ámbitos, no en todos (salvo excepciones,
como Leonardo), y parece depender de ciertas condiciones que se instalan ya
desde la infancia.
La capacidad metafórica es la habilidad
para hacer metáforas, percibir analogías y para cruzar diversos dominios
intelectuales en el proceso de establecer tales conexiones iluminadoras. Es,
entonces, una ‘inteligencia’ que integra diversas inteligencias, y es este tipo
de habilidad lo que llevó a Fodor a hablar de un procesador central. Sin
embargo, percibir patrones en diversos dominios podría ser una habilidad
lógicomatemática.
Parece haber tres formas de
capacidad metafórica en niños normales: capacidad para percibir analogías
sensoriales (ej: auditivo y visual); luego, en la edad preescolar, capacidad
para comparar símbolos (palabras, movimientos, etc.) y sentir placer en ello; y
finalmente en la edad escolar retoma su habilidad metafórica pero luego de un
periodo donde su preocupación no es establecer analogías sino dominar cada
ámbito por separado. Todas estas formas de metaforizar son universales y están
un tanto separadas del desarrollo de inteligencias
específicas.
La sabiduría una habilidad mucho
más amplia, también llamada poder sintetizador general, es aquello que uno llega
a esperar en individuos mayores que han tenido una amplia gama de experiencias
críticas en su vida más temprana y que ahora pueden aplicarlas en forma
apropiada y juiciosa, en las circunstancias apropiadas. El término se aplicaría
a personas que tienen considerable sentido común y originalidad en uno o más
dominios, junto a una capacidad madura de metaforizar.
Todas las operaciones de ‘nivel
superior’ descriptas pueden explicarse algunas por un tipo especial de
inteligencia, aunque otras veces se ven mejor como una combinación de un rasgo
de personalidad y una habilidad, o también, como la sabiduría, como una amalgama
de distintas capacidades intelectuales.
En cuanto al sentido del yo, sus raíces se encuentran
en la exploración por parte del individuo de sus propios sentimientos y
experiencias en los términos de planes interpretativos y los sistemas simbólicos
que provee la cultura: algunas culturas exaltan el yo y otras no tanto, sino la
atención de las necesidades de los otros.
Frente a esto, el sentido del yo
puede entenderse de varias formas: como un dominio aparte de la inteligencia,
como un procesador central del que dependen otros dominios, o, como opina
Gardner, como una capacidad emergente, como una nueva inteligencia que regula la
propia existencia del sujeto.
Desconfirmación de la
teoría.- La teoría
de las IM podría ser rebatida si se encuentra que alguna inteligencia no cumple
con los requisitos de tal. También es posible que estudios neuropsicológicos y
transculturales obliguen a pensar que la inteligencia no es lo que propone la
teoría de las IM.
En conclusión, las inteligencias no pueden
considerarse sólo como un grupo de capacidades de cómputo puro: incluye toda
otra serie de capacidades, que algunos podrían considerar “tontas” de acuerdo a
cada cultura. Solo se pueden aplicar las inteligencias en el contexto de un
mundo de significados, que permiten al individuo convertirse en un miembro
funcional y que usa los símbolos de su comunidad.